Maria Pita Guerreiro trabaja con vidrio y fermentación: recipientes soplados a mano que son a la vez contenedores vivos. Su exposición Happy Gut Feeling convirtió la galería en un lugar de autocuidado holístico, levemente absurdo, con cuencos de vidrio de cara sonriente en los que crecen películas gelatinosas como una mascarilla facial.