La exposición individual de Jenna Gillinger leyó el hogar como una estructura de intimidad y control, y nos pidió a todos difundir conciencia sobre la violencia en las relaciones cercanas.
Hay exposiciones difíciles de recorrer e imposibles de olvidar. Home is where her horror is, la exposición individual de Jenna Gillinger, se inauguró el 5 de febrero de 2026 en Svartensgatan 10 y permaneció abierta hasta el 15 de febrero.
Gillinger lee el hogar en clave crítica: un lugar de intimidad que es también una estructura de control, habitaciones privadas moldeadas por las realidades sociales. A través de la narración espacial examina la esfera doméstica como un territorio de poder, control y resistencia.
Dos obras se nos quedaron dentro. Text TV, una videoinstalación, está construida con comentarios auténticos sobre mujeres sometidas a violencia, recogidos de los medios, de interrogatorios y de juicios. Osynlig, o Invisible, cuelga una superficie transparente en la sala para exponer la invisibilidad de las mujeres: la sujeción en punto de cruz como homenaje a la obra invisible de las mujeres, y un rojo alarmante que se alza como un dedo de advertencia. Está hecha de plástico acrílico totalmente reciclado, tubo de acero e hilo de nailon.
El 12 de febrero Gillinger ofreció una charla de artista dentro de la exposición, gratuita para todo el que quisiera sentarse en las salas que había construido y escucharla recorrerlas.
Tras la inauguración escribimos, en sueco, la frase que sostiene todo el proyecto: juntos difundimos conocimiento y conciencia sobre la violencia en las relaciones cercanas. Para eso existió esta exposición.