rör.el.ser, presentada con re|thread, escenificó un diálogo entre dos obras: un campo electromagnético e imanes danzantes, coloridas impresiones de arte generativo, 500 metros de cable eléctrico en 90 espiras, 14 imágenes creadas a partir de 544 líneas de código. Se inauguró el 20 de marzo, de 16:00 a 21:00, y durante la exposición la galería acogió un concierto en directo de Erik Natanael Gustafsson.

Being a Dove, de Maria Euler, hace correr 500 metros de cable de cobre en 90 espiras a 12 voltios, de 1 a 3 amperios y de 1 a 10 hercios. Algunos animales, como la paloma, pueden ver los campos electromagnéticos y orientarse por ellos; los humanos, aunque rodeados de campos magnéticos naturales y artificiales, no podemos percibirlos directamente. La escultura en espiral invita a acercarse, vuelve perceptible el campo que genera y anima a explorar sentidos externos y a sentir el campo en movimiento.

Hommage à Molnár, de Roni Kaufman, responde desde el otro lado de la sala: líneas, curvas, esquinas y ángulos, ondas y zigzags, repeticiones, degradados y colores planos. El proyecto generativo une el espíritu de Vera Molnár, pionera del arte algorítmico, con la estética del diseño gráfico moderno. Cada resultado sale del mismo código JavaScript, escrito por el artista; los parámetros aleatorios, como la paleta de color, hacen que cada ejecución produzca una imagen distinta.