De una bobina de cobre de 500 metros a los algoritmos bordados a mano: cuatro exposiciones con Roni Kaufman, Maria Euler y el colectivo re|thread convirtieron el código y la corriente en materia.

En marzo de 2025 un campo electromagnético se mudó a la galería. rör.el.ser, presentada junto al colectivo re|thread, escenificó un diálogo entre dos obras: Being a Dove, de Maria Euler, y Hommage à Molnár, de Roni Kaufman. Imanes danzantes, coloridas impresiones generativas, 500 metros de cable eléctrico en 90 espiras, 14 imágenes creadas a partir de 544 líneas de código.

Being a Dove hace pasar 12 voltios y de 1 a 3 amperios por esa bobina de cobre, a una frecuencia de 1 a 10 hercios. Algunos animales, como la paloma, pueden ver los campos electromagnéticos y orientarse por ellos; los humanos, no. La escultura invita a acercarse y a intentar sentir, aun así, el campo en movimiento. Hommage à Molnár trabaja el otro lado de la sala y del cerebro: un proyecto generativo en el espíritu de Vera Molnár, pionera del arte algorítmico, escrito en JavaScript, en el que parámetros aleatorios como la paleta de color hacen que el código produzca una imagen distinta en cada ejecución. Durante la exposición acogimos además un concierto en directo de Erik Natanael Gustafsson.

El diálogo continuó en agosto de 2025 con re:creation, subtitulada Quantum forgeries and AI parodies, de Roni Kaufman y Maria Kling: viejos maestros confrontados con la teleportación cuántica y el aprendizaje automático, originales frente a sus copias y falsificaciones. Según reconocimos nosotros mismos, la clausura de septiembre acabó achispada.

En marzo de 2026 Kaufman volvió con Punchcards, que conecta la lógica binaria del telar con el código generativo bordando a mano patrones algorítmicos hasta darles una forma táctil y colorida. Tres semanas después, Euler y re|thread cerraron el círculo con Electrostatus: experimentos electrostáticos, transformadores y campos electromagnéticos recontextualizados como arte, fenómenos físicos e ilusiones cognitivas que exploran cómo interactuamos los humanos con el mundo físico, entre nosotros y con nuestro propio cerebro. Hubo incluso código de vestimenta; escribimos entonces: Come in your finest synthetics or wools, and be prepared to be shocking.